| Anecdotario es un "blog" a la antigua, más entre el diario íntimo y la reflexión vivencial. Algo abierto a vuestros comentarios que podéis enviar a: ulises@selba.org |
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7/02/10 Tamera - Portugal Por si no lo has pensado todavía, ¿sabes ya cuáles son tus roles más queridos? ¿de qué maneras sueles presentarte al mundo con más frecuencia? ¿el efecto que estos personajes tuyos causan en los demás? - ¿sabes ya lo que más te cuesta hacer o lo que más te molesta en otros? ¿conoces los límites que no puedes o no quieres sobrepasar? - ¿sabes si sientes mucho o poco apego por esos roles, esas formas de mostrarte ante los demás? ¿por los valores, las opiniones, las emociones, los sentires que cada rol canaliza o expresa? ¿conoces sus mecanismos de defensa, tu reacción ante la voz, el sentir o la acción del otro, distinto a ti? ¿te defiendes, atacas, te desentiendes? - ¿conoces tu pequeño dictador interno, esa parte de ti que querría que las cosas, simplemente, se hicieran como tú las ves, sin importarle la manera de conseguirlo? ¿o te reconoces más facilmente en el rol de víctima, esa parte de ti que se siente injustamente tratada y busca apoyo, cuidado, afecto..., o tal vez se deja llevar por el resentimiento y pide venganza? Por si no lo has pensado todavía, ¿conoces tus relaciones? |
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31/03/10 Artosilla A lo largo de los años, como rememorando el devenir histórico de ese individuo occidental del que procedo, he ido cambiando poco a poco mi forma de ver el mundo, cultivando diferentes ideas, pasando por distintos apegos, apropiándome de aquellas herramientas que me resultaban las más adecuadas para cada momento. Durante un tiempo fui amasando una fortuna, un montón de saberes y quereres que me permitieran decir quién soy, a la vez que dar forma a ese mundo ideal en el que me gustaría vivir. No desdeño ese saber, aunque sé que no me define. Hoy me considero un simple individuo participante, un ser que pone su esencia en el simple hecho de participar, de ser parte de algo que me une a otras personas, a otros seres vivos, al mundo en su totalidad, independientemente de la forma externa que surja como resultado de la participación. Un ser amante, consciente de que el amor es el sustento último de nuestras relaciones, de todas ellas, las que nos gustan y las que nos duelen. Un ser que también quiere ser amable, abierto al amor que otros me puedan ofrecer, sin condiciones ni barreras. Y, claro, un ser que como hijo del mundo comete errores y que aspira por ello a vuestra generosidad. |
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27/04/10 Los Cristianos - Tenerife No soy un hombre de fe, esa profunda, íntima, inamovible e inexplicable convicción de que algo es, aunque no tengamos experiencia directa de ello; de que Dios, en cualquiera de las formas que los seres humanos se lo representan, existe; o de que el alma sobrevive a la muerte, reencarnándose en diferentes momentos y lugares en una espiral sin fin. Para mi, todo lo que es, bien podría no ser, y en esos momentos noto cómo la ausencia de sentido abre la puerta a un vacío que nada de lo que soy puede llenar. Y en ocasiones me siento triste, o atormentado, y me acuerdo del bueno de San Manuel, el humilde párroco de la novela de Unamuno, que debía predicar la fe desde su vacío interior. También siento miedo, un miedo inexorable a la muerte, que me acompaña en sueños y en esos momentos azules en que apenas alcanzo a divisar la vida en las pupilas de mis ojos. Soy consciente de que la razón, esa maravillosa y a la vez terrible facultad humana, tan dada a diseccionar, analizar, argumentar y querer probar todo lo que es, se alza como el principal obstáculo para alcanzar las cálidas aguas donde mora la fe, pero también sé que esa misma razón me protege de supercherías y fanatismos, y que de alguna manera quiero conservarla. Siento miedo ante el vacío que tantas veces se abre ante mi, pero debo decir que estoy aprendiendo a acogerlo y, a fin de cuentas, tal vez eso sea la fe, pues pretender argumentar lo que creo no dejar de ser una artimaña más del pensamiento. Pero entonces... |
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