Recursos para una vida
simple, natural y perdurable

"Nuestro mayor desafío es comenzar la ingente tarea de regenerar la tierra y transformar la conciencia humana, ahora que todavía estamos a tiempo".

Dr. Michael Fox

Restaurar la Tierra
(por Alan Watson Featherstone)

Nuestra visión actual de la ecología está todavía demasiado orientada a la conservación y la prevención de mayores daños ambientales. En los inicios del s. XXI necesitamos completar esta visión con un mayor esfuerzo encaminado a remediar los daños ocasionados hasta ahora. Es lo que se conoce como "Restauración ecológica", nuevo y floreciente campo de investigación y activismo en muchos países.
La tierra se renueva y sana de una manera natural, pero en las últimas decadas este proceso natural se ha visto imposibilitado en muchas ocasiones por la intensidad y escala de las actividades humanas. Lo que ahora necesitamos hacer es, en primer lugar, dejar de interferir en dicho proceso natural y en segundo lugar ayudar a favorecerlo.
En la actualidad, individuos y grupos de todo el mundo están empezando a trabajar en esta línea, llevando a cabo acciones prácticas para ayudar a restaurar los ecosistemas locales. Entre las muchas iniciativas existentes se pueden citar el proyecto para hacer que el salmón vuelva a recorrer los ríos de la costa noroeste de Norteamérica, la restauración de la selva tropical de Costa Rica o del bosque caledonio en Escocia, la reintroducción del oryx árabe en las regiones salvajes de Oman o la reintroducción del mangrove en ciertas áreas del delta del Mekong en Vientnam que fueron arrasadas durante la guerra.
Todos estos proyectos y otros similares son un buen comienzo para el trabajo que tenemos por delante, que no es otro que la restauración a escala global y coordinada de nuestros fragmentados y degradados ecosistemas. Restaurar la Tierra y parar todas nuestras actividades destructivas ha de convertirse en una pieza central del esfuerzo humano futuro, la piedra angular de cualquier política o acción práctica, al menos si queremos evitar la peor calamidad en toda la historia natural de nuestro planeta desde la extinción de los dinosaurios.
Restaurar la Tierra debería ser la primera tarea a emprender por todo individuo y nación, con el fin de crear un buen comienzo para el nuevo milenio y levantar así los alicaídos espiritus por las deprimentes noticias sobre el estado del planeta. Debería ser también una declaración pública de nuestra intención, como especie, de transformar y mejorar nuestra relación con la Naturaleza. Este objetivo transciende cualquier frontera nacional, toda división racial o de cualquier otro tipo existente entre los seres humanos, además de traernos una realista pero positiva visión de esperanza para el futuro. Y puesto que la restauración supone fomentar la capacidad de la Tierra para renovarse por sí misma y para dar la vida, sugiere también un poderoso contraste con la actual dirección suicida de nuestra cultura dominante abocada a esclavizar el planeta.

¿Cómo se podría llevar a cabo todo esto? Meditando sobre este asunto, me he sentido inspirado para iniciar un concertada campaña encaminada a conseguir que las Naciones Unidas declaren el s. XXI como el Siglo de la Restauración de la Tierra. Como única organización que representa los pueblos y naciones de todo el mundo, la ONU encarna la perspectiva global necesaria para representar seriamente las aspiraciones compartidas de diferentes gentes de todo el mundo por un planeta más sano.
Esta declaración iría acompañada de una llamada a las personas y naciones del mundo para unir esfuerzos en una acción práctica y cooperativa para ayudar a la sanación del planeta. Para ayudar a catalizar esta acción, propongo el establecimiento de dos nuevas organizaciones: el Servicio de Restauración de la Tierra y la Red Global de Restauración. El Servicio de Restauración de la Tierra sería un programa internacional para voluntarios de todas las edades, pero especialmente gente joven, para trabajar juntos en proyectos específicos de restauración, como plantar árboles para restaurar un bosque, limpiar playas o ríos contaminados, o ayudar a eliminar carreteras innecesarias en paísajes naturales. La Red Global de Restauración pondría en contacto programas de restauración existentes, con el objetivo de que puedan intercambiar sus experiencias, habilidades y conocimientos, y pueda servir como un centro de información y recursos para cualquiera que desee iniciar un nuevo proyecto de restauración en su región.
Los fondos necesarios para estas iniciativas podrían venir de un fondo especial al que todo país debería aportar una parte, que podría ser un 10% de su actual presupuesto militar, en efectivo o en especies (con recursos y personal militar). Esto ayudaría a reconocer el hecho de que la verdadera seguridad no tiene nada que ver con armas, sino que depende de tener un planeta sano en el que poder vivir. En próximos años este porcentaje debería aumentar en escala conforme proyectos más ambiciosos aparecieran en escena.
Algunos de estos ambiciosos proyectos podrían ser restaurar los bosques del Sahel africano, un programa de 10 años para limpiar completamente todos los sitios con desechos tóxicos y químicos, una iniciativa internacional para hacer más verdes las grandes ciudades del mundo, y planes para reintroducir los grandes mamíferos y otras especies amenazadas en sus antiguos hábitatas. Otros proyectos podrían ser la limpieza de los grandes ríos del mundo, o la eliminación de las grandes presas para que el agua pueda fluir libremente, la conversión a escala mundial de la agricultura en agricultura ecológica y una campaña masiva para el uso de la energía solar.
Pequeños proyectos de restauración deberían formar parte de los sistemas educativos en cualquier parte del mundo, mientras que las universidades tendrían nuevos departamentos para proporcionar la investigación y base científica necesaria para los grandes proyectos que se pudieran iniciar en cualquier continente.

Una propuesta sobre esta iniciativa se está haciendo llegar a líderes de todo el mundo, a científicos y ecologistas, a líderes espirituales y religiosos y a personalidades y organizaciones influyentes, preocupadas sobre el destino de la Naturaleza y del mundo. Creo sinceramente que si podemos conseguir suficiente apoyo y aprobación por parte de tales personalidades y organizaciones, y publicitamos la iniciativa por todos los medios posibles, entonces la propuesta se puede presentar en la Asamblea General de la ONU con bastantes posibilidades de que sea aceptada. Hasta ahora contamos con el apoyo de gente como Dorothy Maclean, Paul Hawken, Vandana Shiva, Norman Myers, David Brower, el ex-senador australiano Bob Brown, el ex-presidente de Costa Rica Oscar Arias y del ex-secretario general asistente de la ONU Robert Muller. Una resolución apoyando la propuesta fue adoptada unánimente en el 6þ Congreso Mundial sobre Zonas Naturales, celebrado en la India en 1998.

(Alan Watson Featherstone es el fundador y director ejecutivo de Trees for Life, una asociación dedicada a la restauración del bosque caledonio en Escocia. Para saber más sobre esta iniciativa, se puede visitar su página web: http://www.restore-earth.org)

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