Recursos para una vida
simple, natural y perdurable
"Vivez si m'en croyez, n'attendez à demain
Cueillez dès aujourd'hui les roses de la vie"
Ronsard
poeta francés del s. XVI
Lentitud Voluntaria
El movimiento por la lentitud voluntaria apenas está en sus inicios. Su principio fundamental es "cuanto más despacio, mejor" en lugar del conocido "más rápido, más barato". Sus preocupaciones son la comida, el trabajo, la naturaleza... proponiendo en todos estos ámbitos tomarnos las cosas con calma, saboreando lentamente la comida local, trabajando lo justo para vivir, cuidando y disfrutando de la naturaleza.
El movimiento por la comida lenta (The Slow Food
Movement) nace en Italia con el propósito de defender los alimentos
locales del peligro que supone la comida rapida (fastfood). En la actualidad
este movimiento es seguido por 65.000 personas en 42 países de todo
el mundo.
El principal objetivo de esta organización es promover los alimentos
locales vendidos en pequeños mercados locales, en contra de la actual
uniformidad de la comida que se vende en su mayor parte en grandes supermercados
que pertenecen a unas pocas empresas multinacionales. Idéntico problema
ocurre a la hora de saborear la comida en un restaurante. Los restaurantes
de comida rápida, la mayoría franquicias de grandes empresas,
extienden por todo el mundo una alimentación pobre y uniforme, donde
se pierde el gusto por la buena comida. Carlos Petrini, uno de los fundadores
del movimiento afirma: "Hace cien años la gente comía más
de cien clases diferentes de alimentos, en la actualidad nuestra dieta se
compone de apenas diez o doce clases".
Más información sobre este movimiento:
http://www.slowfood.com (en italiano, inglés y francés)
Inspiradas por el movimiento de la comida lenta, 32 ciudades italianas se
han comprometido a preservar su carácter único creando el grupo
de "ciudades lentas". En palabras del alcalde de Greve, en
la Toscania italiana: "El modelo urbano norteamericano está invadiendo
nuestras ciudades. Nuestra intención es frenar este impulso, esta nueva
forma de globalización".
El programa del grupo de ciudades lentas incluye aumentar el número
de parques y plazas, evitar las alarmas de los coches y otros ruidos que tanto
molestan, eliminar las antenas de televisión con gran impacto visual,
las vallas publicitarias y las señales de neón. Otras prioridades
incluyen el uso de fuentes de energía renovable, de sistemas ecológicos
de transporte y el reciclado.
El movimiento aspira a construir una red global de ciudades y comunidades
que compartan el ideal de una ciudad armónica y con una actividad basada
en la serenidad de la vida cotidiana, centrada en la apreciación de
los ciclos naturales, el cultivo de alimentos locales y el crecimiento colectivo
a través de una vida lenta y reflexiva.
La Sociedad por la Desaceleración del Tiempo
está formada por un grupo de unos 700 eclécticos miembros germanoparlantes
y tiene su sede en Austria. La Sociedad investiga el fenómeno del tiempo,
organiza simposios, publica libros... Su objetivo es llamar la atención
de la innecesaria aceleración con la que hacemos todo en nuestras vidas,
promover la idea de que es importante tomarse el tiempo que sea necesario
para cualquier actividad, de que debemos exigir nuestro derecho a pararnos
y reflexionar sobre lo que estamos haciendo.
"A pesar de trabajar menos horas, cada vez más gente tiene menos
tiempo para las cosas que realmente quieren hacer. La rueda de la historia
gira cada vez a una mayor velocidad, lo que hace cada vez más difícil
tomarse el tiempo necesario para la contemplación... Un tiempo para
cada cosa y cada cosa en su tiempo son dichos que están perdiendo su
sentido. La rapidez lo es todo. Si decimos de alguien que es lento, estamos
insinuando que no está haciendo bien las cosas".
Más informacion: http://zeitverein.uni-klu.ac.at
La Fundación por un Largo Ahora (The Long
Now Foundation) es una organización que busca concienciar a
la gente de la importancia de ser conscientes del ahora, de no pensar solamente
en las cosas inmediatas que tanto nos atosigan y de prestar más atención
a los procesos de cambio a largo plazo en los que todos estamos comprometidos.
Esta organización está tratando de construir un reloj artístico
de más de dos metros de alto, válido para los siguientes 10.000
años, hecho con tecnología de la Edad de Bronce, sin ningún
consumo de electricidad, que se podría situar en cualquier zona seca
y elevada. Sería similar a los viejos relojes comunitarios de los s.
XVII y XVIII existentes en ciudades como Venecia y Praga, y tendría
como objetivo el suscitar una reflexión sobre el entorno natural percibido
como una unidad, un único ahora, que se extendería desde 10.000
años atrás hasta 10.000 años adelante.
Más información: http://www.longnow.org