Consenso no significa acuerdo unánime. Es tan sólo una decisión con la que todo el mundo puede vivir.
Michael J. Kinsley
Facilitación y Consenso
(El siguiente texto ha sido extraído del
manual Introducción al proceso de consenso, de Beatrice Briggs)
Si se desea formar un colectivo o comunidad sostenible,
se deben contestar las siguientes preguntas: ¿quién toma las
decisiones? y ¿cómo se toman las decisiones? Cada vez son más
las personas desilusionadas con las estructuras verticales en las cuales una
minoría que ostenta el poder toma las decisiones que conciernen a todos.
Hasta el ideal democrático de la regla de la mayoría resulta
inadecuado, ya que casi siempre genera una minoría frustrada. En todo
el mundo hay personas que están buscando formas de discutir y resolver
problemas que nos permitan construir un futuro apto para nuestros hijos, ecológicamente
adecuado y socialmente justo. El Consenso
es el proceso de toma de decisiones que mejor sustenta estas intenciones.
Este proceso se basa en la creencia de que cada individuo posee una parte
de la verdad. Por tanto a cada miembro del grupo se le debe dar un tiempo
y un espacio en el cual pueda hablar su verdad y en el cual se le escuche
con respeto. Pero tampoco se puede permitir que algunos individuos lo utilicen
para dominar el grupo. Por ello, en el consenso, al igual que en los ecosistemas,
cada individuo rige y está regido por la comunidad en la que vive.
En esta red de relaciones recíprocas se va creando la belleza y la
fuerza del colectivo.
Esto no implica que el proceso de consenso suponga automáticamente
paz y armonía en el interior del grupo. Ante la profundidad de nuestra
actual patología social y la complejidad de las decisiones que debemos
tomar, el conflicto resulta inevitable. De hecho, en los grupos auténticamente
diversos, las diferencias son una indicación de su buen estado de salud
y a la vez una invitación a la creatividad. Las principales metas del
proceso de consenso son entonces la prevención y resolución
pacífica de los conflictos y la toma de decisiones gracias a la colaboración
de todos los miembros del grupo.
Son cinco los elementos que deben estar presentes para que el proceso de consenso funcione:
El facilitador es el
guardián del proceso de consenso, es un servidor del grupo cuya intención
ha de ser ayudarlo a tomar las mejores decisiones posibles y de la manera
más efectiva y entretenida. El facilitador guía la discusión
y por ello no participa en ella. Debe esforzarse en permanecer neutro ante
los temas que se discutan y a tratar a todo el mundo por igual, sin favoritismos
ni prejuicios. El facilitador no está para dar respuestas, sino más
bien para hacer preguntas con el fin de igualar la participación (¿se
están expresando todos?), facilitar que se exprese la sabiduría
el grupo (¿hay alguna otra idea?), aclarar la situación del
grupo (¿estamos listos para continuar?), gestionar los momentos difíciles,
etc.
Para poder practicar el arte de la facilitación se requiere paciencia,
energía, capacidad para mantener la calma en caso de conflicto, buena
memoria, sentido del humor y un amor de verdad por el grupo al cual está
sirviendo.
Recursos para una vida
simple, natural y perdurable