La victoria crea odio, la derrota sufrimiento. Las personas sabias no persiguen ni la victoria ni la derrota.

Maha Ghosananda

Resolución de Conflictos

Los grupos que han aprendido técnicas para la toma de decisiones, lo que incluye la conducción o facilitación de reuniones y la búsqueda de consenso, están mejor preparados que otros para prevenir o evitar el conflicto. Pero eso no quiere decir que nunca tengan conflictos. Siempre que haya diversidad, y la hay en nosotros mismos, el conflicto está presente, porque la diversidad supone diferencias de intereses, de necesidades, de valores, de percepción de la realidad, de ideas, etc., que nos pueden parecer incompatibles y que creemos atacan nuestra identidad. El conflicto surge entonces como expresión del temor que sentimos de perder algo o de que nuestras necesidades no sean satisfechas. Una vez que aparece, el conflicto se aprovecha de que somos seres pasionales y que actuamos sin pensar. La pasión es la energía que alimenta las raíces del conflicto.
El conflicto constituye una amenaza para nuestra supervivencia como especie, como lo atestiguan las guerras existentes, pero paradójicamente también es imprescindible para hacer que la experiencia humana sea soportable. El proceso de abordar y resolver conflictos (personales y colectivos) nos puede ayudar a organizar nuestras vidas de modo que adquieran sentido. El problema no es que el conflicto exista, sino que no sabemos reaccionar ante él. Es nuestro gran desafío: tiene capacidad para destruirnos, pero también para transformarnos y crecer.

Resolver un conflicto no siempre es posible ni deseable. Muchas veces el conflicto surge para decirnos algo. La labor del facilitador es tratar de comprender (y ayudar a que otros comprendan) el mensaje que el conflicto está transmitiendo. Es prioritario contener la violencia que en ocasiones acompaña el conflicto, con el fin de evitar dolor y sufrimiento, pero no debemos olvidar que el conflicto es también revelador de mucha violencia oculta. Como dice William Ury, el mundo necesita más conflictos y no menos, porque en la medida en que haya injusticia vamos a necesitar conflictos para llamar la atención sobre las injusticias y los abusos de poder. Resolver conflictos no quiere decir por tanto que éstos desaparezcan (lo cual no es difícil mediante prácticas represivas), sino que somos capaces de transformar la situación en que se dan y de gestionarla mediante la negociación y la colaboración.

Existen muchas maneras de resolver conflictos pacífica y colaborativamente. Lo ideal es que en el propio colectivo o en la propia comunidad haya algunas personas con formación sobre el tema y se hayan creado las estructuras apropiadas para afrontar los conflictos cuando éstos surjan. No obstante, en casos graves siempre se puede recurrir a la ayuda externa y llamar a un facilitador o mediador que intervenga para ayudar a las partes a encontrar sus propias soluciones.

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