Introducción

Enfoque sistémico en el diseño ecológico

Tecnología apropiada: Agua

Permacultura, Agricultura sostenible y Espacios naturales

Tecnología apropiada: Energía

Bioconstrucción

2. Tecnología apropiada: Agua

Lecho opcional de grava y carrizos, de flujo vertical, para tratar los lodos de la fosa séptica

Se llama 'lodo' (sludge, en inglés) al material orgánico sólido que se descarga de un sistema de depósitos aireados. Está compuesto principalmente por bacterias muertas y algo de material inorgánico, como arena y polvo.

El lodo que se deposita en el fondo de las fosas sépticas se llama 'residuo séptico' (septage, en inglés). El lodo y el residuo séptico tienen habitualmente una DBO mayor de 10.000 mg/l. y a menudo un olor fuerte. Un lecho de grava y carrizos, de flujo vertical, puede ser una manera económica de depurar ese lodo y ese residuo séptico. El lecho consiste en un sencillo filtro de arena con plantas instalado en el interior de una membrana impermeable. El lixiviado representa el agua residual que se acumula en los puntos bajos del lecho, alto en DBO pero bajo en SST. Habitualmente se bombea a una planta de depuración de aguas residuales, si está cerca, o alternativamente a un humedal artificial de flujo sub-superficial horizontal construido para esta función.

Los tallos, los brotes y las raíces de las plantas mantienen abiertos los poros de la arena del lecho de grava y carrizos. Las plantas reducen la deshidratación apaortando humedad y manteniendo el lodo en contacto con el aire. Al mismo tiempo, las raíces eliminan tanto el agua de los poros como el limo que se deposita en la arena.

Con el paso del tiempo, el lodo se acumulará en la superficie del lecho en form de sólidos orgánicos. Cada año se acumula normalmente una carga de lodo de 50 Kg. (de peso en seco) por m2 de lecho de grava y carrizo. La descomposición y la oxidación del lodo vienen estimuladas por su exposición continuada al aire. El volumen del lodo se reducirá entre un 90 y un 98%. La deshidratación es la forma principal de reducción. La mineralización también es significativa (Kim 1993, Nielsen 1993, Reed et al 1995).

El lecho se diseña con un borde libre donde se puede acumular el lodo para aprovecharlo en futuras aplicaciones. Se pueden diseñar los lechos de manera que sólo necesiten una limpieza cada diez años. Cuando se hace la limpieza, el material acumulado se raspa de la superficie del lecho. El lodo así depurado, que ahora es un material compostado estabilizado, es apto para ser aplicado en la tierra, especialmente para paisajismo y silvicultura.

La depuración del lodo y del residuo séptico durante la carga del lecho genera malos olores durante algunos minutos. Al cabo de 15 - 60 minutos estos malos olores se convierten en olor a tierra, parecido al olor del suelo y de la hojarasca del suelo de un bosque. Durante el periodo de carga, gran parte de los olores son atrapados por las hojas y los tallos de las plantas. Para reducir la posibilidad de olores desagradables, se puede ubicar el lecho entre árboles. No es conveniente ubicar edificios a una distancia menor de 100 metros de un lecho de depuración de lodos. Aireando los lodos y el residuo séptico antes de su aplicación estabilizará el material y reducirá considerablemente los olores.

 

Descarga de lodos en un lecho de carrizos de flujo vertical.

Lecho maduro de grava y carrizos, de flujo vertical

Lodos tratados