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Tecnología Apropiada
La tecnología es uno de los grandes valores
del ser humano. Recoge en una serie de realizaciones concretas, ideadas
para facilitarnos la vida y aumentar nuestro bienestar, todo el saber
acumulado de generaciones de seres humanos. El término "tecnología"
comprende todos los medios por las cuales se producen bienes y servicios,
con los que satisfacemos nuestras necesidades, incluyendo desde las
más sencillas herramientas hasta las altas tecnologías
de la información o de la ingeniería genética.
Sin embargo, en la actualidad la tecnología moderna se ha constituido
en un fin en sí mismo, independiente del bienestar real que pueda
aportar a la sociedad. Por ello antes que representarsela en su forma
material de herramientas o máquinas, conviene representarla como
una red, o conjunto de redes (según las diferentes tecnologías
que, en ocasiones, compiten entren sí), de relaciones físicas
y sociales que alcanza todos los rincones del planeta y de la sociedad,
y en la que están inmersos grandes grupos de poder (empresas
multinacionales), todos los gobiernos de los países desarrollados,
instituciones gubernamentales (como el ejército y los centros
de investigación) y, en menor medida, grupos de consumidores
y usuarios más o menos organizados. Todos los grupos afectados,
con diferentes intereses, aspiran a influir social y políticamente
en beneficio propio.
En la lógica del mercado, el beneficio económico es evidentemente
uno de los motivos impulsores del desarrollo tecnológico. Sin
embargo, hay que tener en cuenta otros factores a la hora de explicar
la rapidez de este desarrollo: una componente importante del impulso
que se da a la investigación en tecnología es la búsqueda
de poder y de control, que se manifiesta con máxima claridad
en la inversión masiva en tecnología militar. Los países
capaces de desarrollar tecnología punta tienen más
peso político en la escena internacional e influyen más
en la toma de las decisiones importantes, sobre todo si dicha tecnología
produce sofisticadas armas que ningún otro país pueda
contrarrestar. Por último, una tercera componente del impulso
tecnológico se halla en el carácter de la propia investigación
científica: la ciencia no tiene límites, afirman muchos
investigadores convencidos, todo lo que puede saberse ha de saberse,
todo lo que puede hacerse ha de hacerse. Esta arraigada creencia en
el poder de la ciencia y la tecnología de explicarlo todo y de
resolverlo todo conduce, en muchos casos, a no reparar en los costes
directos de la aplicación de una determinada tecnología,
pues siempre habrá otra capaz de arregarlo en el futuro.
El impacto de la tecnología en la naturaleza
y en la sociedad es cada vez mayor y, desde luego, no siempre positivo.
A los problemas éticos que plantea la investigación, y
posterior uso, de determinadas tecnologías, como la biotecnología,
que manipula las formas de vida existentes y crea artificialmente otras
nuevas, hay que añadir los problemas medioambientales muchas
tecnologías tienen un impacto muy negativo en el medioambiente,
los problemas sociales la tecnología se utiliza más
para aumentar la productividad del trabajo que para aumentar la calidad
de la vida laboral; el empleo extensivo de máquinas lleva aparejado
la reducción del número de puestos de trabajo con el consiguiente
aumento del desempleo y los problemas culturales la tecnología
moderna es insensible a la diversidad tecnológica de los diferentes
pueblos y culturas, a las que reemplaza bajo la presión de las
poderosas fuerzas que la impulsan, a pesar de ser normalmente más
cara y menos eficiente que las tradiciones tecnologías locales.
Por todo ello, desde el activismo ecológico y social se propone
el concepto de tecnología apropiada
que contiene las siguientes características:
- pragmática: conforme a la experiencia
y los recursos humanos disponibles
- accesible: fácilmente adaptable y financieramente adecuada
- compatible cultural y socialmente: que no haga desaparecer usos
y prácticas tradicionalmente existentes y que se han revelado
eficientes
- aplicable a pequeña escala
- autónoma y autosuficiente
- ecológicamente sostenible: de bajo consumo energético,
sin residuos tóxicos, biodegradable
- mejora las condiciones de trabajo
- mejora la calidad de la vida social.
Es decir, la tecnología es apropiada si,
además de su dimensión económica, tiene en cuenta
las otras tres dimensiones de la actividad humana: la dimensión
ecológica, la dimensión social y la dimensión cultural.
Se debe, por tanto, exigir que la evaluación tecnológica
no se haga exclusivamente desde una perspectiva economicista, sino que
incluya todos los demás factores antes señalados.
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